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Tours de café en Bogotá

Francisco Romero, el sacerdote que sembró el destino cafetero de Colombia

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La historia del café colombiano no solo se escribió con semillas y montañas, sino también con personajes singulares. Uno de ellos fue Francisco Romero, párroco de Salazar de las Palmas, en Norte de Santander, a quien la tradición recuerda como el sacerdote cafetero.

Cuenta la leyenda —y también los documentos— que desde 1834 el padre Romero imponía como penitencia a sus feligreses la siembra de matas de café a cambio de la absolución de sus pecados. Aquella práctica, que hoy parece pintoresca, se convirtió en una estrategia decisiva para la expansión del cultivo que terminaría definiendo la economía del país.

Más que un cura, un visionario del negocio

Romero no fue solo un hombre de púlpito. También fue político conservador, hábil comerciante de tierras y profundo conocedor de las oportunidades que ofrecía el nuevo cultivo. Compraba y vendía haciendas cacaoteras, cañeras y, sobre todo, cafeteras, cuando el grano apenas empezaba a diseminarse por la región.

El primero en dejar testimonio de su labor fue el granadino Manuel Ancízar en 1853, en su libro La Peregrinación de Alpha. Allí relata cómo el párroco logró que los vecinos plantaran árboles de café “que prosperan admirablemente, viéndose de continuo las matas cargadas de flor, fruto verde y cereza madura”. Ancízar también registra que, con apoyo del veterano de la Independencia Santiago Fraser, Romero realizó en 1851 una exportación interna de 6.000 quintales de semilla para pequeños cosecheros de Colombia y Venezuela.

El cura y las primeras haciendas cafeteras

Investigaciones posteriores del abogado e historiador Rafael Eduardo Ángel revelan otra faceta: Romero fue un activo negociador de predios cafeteros. Escrituras públicas de 1834 muestran sus primeras compras en los ejidos de Salazar, y en 1840 vendió una hacienda con más de cien mil matas de café en la finca Bellavista, una de las transacciones más importantes de la época.

Nacido en Usme en 1807, el sacerdote ocupó numerosos cargos públicos y eclesiásticos. Fue diputado, director de la Casa de Educación de Cúcuta, canónigo de la Catedral de Pamplona y capellán del ejército conservador. Incluso padeció prisión durante las guerras civiles del siglo XIX. Pero, a pesar de los vaivenes políticos, nunca abandonó su cruzada cafetera.

Un legado que trascendió fronteras

El impulso de Romero coincidió con otros procesos regionales. Desde finales del siglo XVIII ya existían plantaciones en el Virreinato de la Nueva Granada y en Venezuela, donde familias como los Omaña y figuras como Juan Vicente Gómez impulsaron el comercio del grano hacia Europa. Sin embargo, fue en Norte de Santander donde el café encontró un modelo de expansión que luego se replicaría en el resto del país.

Para 1926, el departamento contaba con 28 municipios productores y más de 40 millones de cafetos. Detrás de esas cifras estaba la semilla simbólica sembrada por aquel cura que entendió antes que nadie que el café podía ser más que un cultivo: un proyecto de nación.

El origen de una cultura

Francisco Romero murió en 1874 dejando un país que ya exportaba cerca del 22% de su producción cafetera. Su historia, entre mito y realidad, nos recuerda que el café colombiano nació de la fe, del comercio y de la terquedad de muchos pioneros.

Hoy, cuando visitamos una antigua hacienda cafetera y caminamos entre cafetales centenarios, seguimos dialogando con ese pasado. El café no es solo una bebida: es memoria viva de lo que fuimos y de lo que seguimos siendo.


Fuente: Academia de Historia del Quindío

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Tours de café personalizados a dos horas de Bogotá: vive el café de forma real, no como turista

El café en Colombia no es un producto.
Es una historia que camina, un paisaje que respira y una tradición que se hereda.

Y lo mejor de todo es que no necesitas viajar hasta el Eje Cafetero para vivirlo de verdad.
A solo dos horas de Bogotá existen antiguas haciendas cafeteras donde el visitante puede tener una experiencia directa, íntima y personalizada con el mundo del café.

Nosotros diseñamos esos encuentros.

¿Qué es realmente un tour de café personalizado?

Un tour de café personalizado no es una visita masiva con horarios rígidos y discursos repetidos.
Es exactamente lo contrario:

  • Un recorrido a tu ritmo.
  • Con un guía que te habla a ti, no a un grupo de 40 personas.
  • Con la posibilidad de tocar, oler y hacer parte del proceso.
  • Con espacios reales, haciendas vivas y no escenografías.

Nuestro enfoque es simple: que el café deje de ser una bebida y se convierta en una experiencia.

Haciendas cafeteras con más de un siglo de historia

Las haciendas que visitamos en la Provincia del Tequendama fueron protagonistas del nacimiento del café colombiano.
Aquí se exportaron las primeras cargas, aquí se construyeron beneficiaderos verticales y aquí se formó la cultura cafetera mucho antes del famoso triángulo del café.

Caminar por estos lugares es:

  • Entrar a patios de secado centenarios.
  • Conocer maquinaria original de otras épocas.
  • Escuchar relatos de familias cafeteras reales.
  • Entender cómo se transformó Colombia gracias al café.

No es un museo: es un territorio vivo.

Lo que el visitante realmente hace en la experiencia

En nuestros tours el viajero no observa desde lejos. Participa:

  • Recolecta café en el cafetal.
  • Aprende a despulpar y fermentar.
  • Conoce los secretos del secado.
  • Descubre métodos de preparación como V60, Chemex o prensa francesa.
  • Prueba una taza preparada por sus propias manos.

Cada paso está pensado para que entiendas por qué el café colombiano es reconocido como el mejor suave del mundo.

A dos horas de Bogotá, sin viajes interminables

Muchos viajeros buscan un tour de café mientras visitan Bogotá y se encuentran con un problema:
para vivir la experiencia “oficial” hay que tomar vuelos, buses de 8 horas y varios días de itinerario.

Nuestra propuesta resuelve eso:

  • Salidas desde Bogotá.
  • Experiencias de un día.
  • Transporte cómodo.
  • Atención privada.
  • Itinerarios flexibles.

Ideal para viajeros con poco tiempo, familias, parejas y amantes del café que quieren algo auténtico y cercano.

Para quién están diseñados estos tours

  • Turistas latinoamericanos que visitan Bogotá.
  • Extranjeros amantes del café.
  • Empresas que buscan experiencias corporativas.
  • Familias que desean un plan diferente.
  • Viajeros que huyen del turismo masivo.

No ofrecemos un paquete estándar.
Creamos experiencias según tus intereses.

Nuestra promesa como proveedores de tours de café

Como operadores especializados entendemos que:

El café no se explica, se vive.

Por eso cuidamos:

  • La selección de haciendas con valor histórico real.
  • Guías conocedores de la cultura cafetera.
  • Grupos pequeños o privados.
  • Procesos auténticos, no simulados.
  • Un relato que conecta historia, naturaleza y sabor.

Queremos que cuando regreses a casa, tu forma de tomar café haya cambiado para siempre.


¿Quieres vivir un tour de café cerca de Bogotá?

Si estás planeando tu viaje a Colombia o buscas un plan diferente desde Bogotá, nuestras experiencias en haciendas cafeteras te permitirán:

  • Conocer el origen del café colombiano.
  • Disfrutar paisajes únicos del Tequendama.
  • Aprender de la mano de expertos.
  • Vivir un día memorable sin desplazamientos largos.

El café te está esperando.
Y está mucho más cerca de lo que imaginas.